VILLA LUGANO

Este es un muy breve trabajo realizado para una charla en la Manzana de las Luces hace algún tiempo. Trata sobre el pasado del barrio y algunas de sus características.

ALGUNOS APUNTES SOBRE VILLA LUGANO

Luis O. Cortese

DEL PASADO REMOTO DEL BARRIO

El área geográfica que hoy constituyen los barrios de Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati formó parte durante la mayor parte del siglo XIX del entonces Partido de San José de Flores - que a su vez formaba parte de la provincia de Buenos Aires -, y la zona se conocía con el nombre de "bañado". De propiedad pública, el bañado ocupaba según una mensura de 1880 alrededor de 320 cuadras cuadradas de terreno y se extendía desde la orilla del Riachuelo hasta la barranca alta del actual Cementerio de Flores y en la zona sudoeste se prolongaba hasta el Puente de la Noria, que era el deslinde del partido con Matanza.

El bañado, denominado en toda su extensión de "Flores", ocupaba según una mensura de 1880 alrededor de 320 cuadras cuadradas de terreno, y estaba ocupado en parte por familias pobres que lo encontraron despoblado y no pagaban arrendamiento alguno, arrastrando una vida miserable entre los basurales y las inundaciones.

Hubo crecidas del Riachuelo verdaderamente memorables: la del invierno de 1877 hizo desaparecer a muchos habitantes del bañado, además de ahogarse tres mil cerdos, doscientos perros y quince mil gallinas.

También solían crecer en forma amenazadora los cursos sinuosos del arroyo Maldonado y el arroyo Cildañez, los principales además del Riachuelo, del partido de Flores. El nombre del último arroyo recuerda a un oscuro chacarero, tan popular como misterioso, llamado Fortunato Cildañez, que un día desapareció de la zona sin dejar rastros. Aunque las aguas no llegaban al pueblo, muchas calles de Flores con sus sube y baja se convertían con las lluvias en verdaderos torrentes.

En las riberas del Riachuelo, desde Barracas hacia el Oeste, se concentraban las industrias más polémicas: saladeros, chancherías, mataderos y graserías, que con sus emanaciones infectaban gran parte de la zona urbana – sea de Flores, sea de la ciudad misma -, aunque producían notables ingresos a la municipalidad local.

Saliendo del pueblo de Flores por Rivadavia hacia el campo se atravesaba la chacra de Norberto Quirno Echeandía, recordada por sus tambos, cuyo límite oeste eran las avenidas Mariano Acosta - Segurola.

Desde aquí hasta el límite oeste del partido se podían observar grandes extensiones indivisas de terreno con rodeos de ganado bastantes considerables. En el Censo de 1865 encontramos que se criaban en el partido 4.200 caballos, 2.500 vacas, 5.300 ovejas y 1.500 cerdos.

Muy extensa era la Chacarita de los Remedios o de las Huérfanas, de la familia Olivera, unas 400 cuadras de cultivo limitadas por las calles Lacarra - Carrasco y por el oeste Larrazábal.

Allí se había establecido una cabaña famosa con 200 carneros y ovejas importadas de Silesia y Mecklemburgo. El casco de la misma es hoy el Centro Cultural del Parque Avellaneda, parte de cuya extensión actual integraba los jardines de la propiedad. De Larrazábal hacia el oeste atravesábamos la chacra de Francisco Antonio de Letamendi, llamada de "Las Angustias" y dedicada en una época casi con exclusividad a la fabricación de ladrillos. Había pertenecido a la Compañía de Jesús y su casco con su correspondiente capilla, conocido como ”La Casa Vieja" se erigía en Battle y Ordóñez (ex Strangford) y Escalada, donde hoy se ubica la Escuela Federal de Policía, todavía en la década de 1940, aunque bastante disminuido.

Hacia el oeste seguía una pequeña fracción que perteneciera a la familia Rivadavia y también encontrábamos la extensa propiedad indivisa del presbítero José Francisco de la Lastra. El fraccionamiento de la chacra de Lastra daría nacimiento, con los años, a los actuales barrios de Liniers, Mataderos, Villa Riachuelo y Villa Lugano. Limitaba al oeste con la chacra de los Ramos Mejía, en el partido de Matanza y en su extremo hacia el noroeste, frente a la actual estación Ciudadela, se encontraba la posta de Aguilera. Ésta era la última población del partido de Flores, donde los viajeros hacían el primer alto para cambiar cabalgaduras cuando iniciaban su muy largo tránsito hacia el interior del país.

En 1888 el partido de Flores pasa a formar parte de la Capital Federal, de la cual es su límite sur el Riachuelo desde puente Alsina hasta el puente de la Noria antiguo y desde allí una línea hasta la estación Ciudadela, incluyendo por ende los "bañados del sur" donde se erigieron nuestros barrios.

SOLDATI, FUNDADOR DE VILLA LUGANO

El nacimiento de Villa Lugano tuvo lugar en 1908, cuando don José Ferdinando Francisco Soldati decidió la fundación de un pueblo que llevaría el nombre de la que fuera su ciudad natal, un homenaje sentido hacia esa Lugano que se encontraba junto a uno de los lagos más bellos del mundo. Es que estos pagos argentinos le hicieron rememorar su terruño, con sus prolongadas bajadas y hermosas llanuras. A principios de siglo esa región se llamó también Villa Heroica, dado el espíritu de heroísmo necesario para habitar aquellos terrenos arrancados a los bañados y a la soledad.

Soldati había nacido en Lugano – Suiza - en 1864. En 1885 viajó a Norte América y no le fue bien.

Desde allí se trasladó al país, como tantos inmigrantes, con pocos recursos, radicándose en Buenos Aires. Entró como empleado en la Sociedad Obras del Riachuelo y en la administración de la familia De Marchi, a la que estaba emparentado.

Trabajó en la casa De Marchi, Parodi y Cía., y más tarde fue socio activo de la firma "Soldati, Tagliabue, Craveri y Cía.". Formó parte de "M. S. Bagley y Cía." y fue fundador del Nuevo Banco Italiano, cuya presidencia ocupó. Ingresó a la Sociedad Filantrópica Suiza en 1889; fue vicesecretario de 1892 a 1893, y socio honorario en 1900.

Como fruto de su esfuerzo y de su trabajo incansable, reunió una apreciable fortuna, que le permitió adquirir la chacra que perteneció a la sucesión Cazenave, ubicada en las inmediaciones de las actuales calles Murguiondo y Av. de la Riestra. Una vez en posesión de la misma, subdividió la tierra y fundó Villa Lugano el 18 de octubre de 1908. Dos días después se realizó en la plazoleta de la estación del Ferrocarril Cía. Gral. De Buenos Aires el primer remate de terrenos, ofreciendo el señor Soldati a los compradores préstamos para edificar, con rebajas del diez por ciento a empleados y obreros del ferrocarril, con el objetivo de facilitar el asentamiento de los mismos en el menor tiempo posible.

El primer trazado de calles había sido realizado en 1907, por el ingeniero Cloare, incluyendo las manzanas circunscriptas por Unanué, Murguiondo, Tellier y Somellera. En 1909 se inaugura el edificio de la estación ferroviaria de la Compañía General de Buenos Aires, cuya construcción se realizó por cuenta de Soldati.

Las primeras construcciones fueron los hermosos chalets del propio Soldati, donde luego se instalaran una escuela y la sede de la Comisaría 48ª.

El fundador retornó a Suiza en 1909, falleciendo en Lugano el 20 de enero de 1913.

EL PRIMER AERODROMO DEL PAIS

A fines de 1907 regresó al país el joven diplomático argentino Aarón de Anchorena. Trajo consigo un esférico de 1200 m3, al que bautizara "PAMPERO", nombre criollo de uno de nuestros vientos. Invitó en ese entonces al conocido deportista ingeniero Jorge Newbery a realizar juntos una ascensión. Fue así que el día de la Navidad de 1907 el "PAMPERO" se elevó desde la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en el barrio de Palermo para descender, dos horas después, en la vecina orilla del Uruguay.

Jorge Newbery y Aarón de Anchorena fueron los primeros argentinos que realizaron una ascensión en su patria. El éxito logrado por el "PAMPERO" produjo gran entusiasmo entre los jóvenes de su núcleo social y, para qué negarlo, entre todos los porteños. Tal fue así que el 13 de enero de 1908 se creaba el Aero Club Argentino, entidad pionera de la que fue primer presidente el mencionado Anchorena. Comenzó la práctica aerostática en aquel único esférico que contaba el flamante Aero Club. Así llegamos a la trágica tarde del 17 de octubre de 1908, cuando el "PAMPERO" se elevó por última vez desde la quinta "Los Ombúes", que aún hoy – convertida en sede de la Embajada de Alemania -, podemos ver ubicada sobre la avenida Luis María Campos, entre Maure y Olleros, en el barrio de Belgrano.

Llevaba en su canastilla al joven odontólogo Eduardo Newbery, hermano de Jorge, y al sargento 1° Eduardo Romero, su acompañante ocasional, con quien iba a realizar un raid nocturno. Nunca volvió a saberse nada del "PAMPERO" ni de sus tripulantes. Aquella tragedia estuvo a punto de motivar la disolución del Aero Club Argentino.

Pero el tiempo logró mitigar el dolor. El fin del año 1909 encontró a nuestro país en plenos preparativos para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo.

Una de las comisiones creadas al efecto, la de Juegos Olímpicos, tenía por presidente al barón Antonio de Marchi, hijo político del general Roca y distinguido propulsor del deporte en nuestro medio. Fundador de la Sociedad Sportiva Argentina, institución modelo en su género y miembro de la Comisión del Aero Club Argentino, consideraba que no podía faltar entre los calificados espectáculos a llevarse a cabo durante las festividades, el de vuelo a motor. Mediante apoyo oficial y sus gestiones personales, se obtuvo el concurso de destacados aviadores europeos. Fue así que con el patrocinio de la revista "L'auto" de París, llegó a Buenos Aires el 8 de enero de 1910 el aviador francés Henry Breguí, trayendo consigo dos aviones Voisin equipados con motores de 50 y 60 caballos respectivamente.

Una semana más tarde, el 16 de ese mes, respondiendo también a una invitación del barón de Marchi, lo hizo el piloto italiano Ricardo Ponzelli, trayendo un avión similar al de Breguí. Ponzelli se instaló en el Hipódromo de Hurlingham, mientras que el francés lo hacía en el de Longchamps, al sur del Gran Buenos Aires. El 30 de enero Ponzelli trasladó su Voisin al Polígono de Tiro de Campo de Mayo para su vuelo inicial. Efectuado el despegue llegó a los diez metros de altura, pero pasados apenas los doscientos metros de recorrido, el viento hizo perder estabilidad al biplano, que al tocar tierra con cierta violencia, sufrió la rotura de la cola y del tren de aterrizaje. En cambio Breguí, el 6 de febrero siguiente a las 17:35 y ante un público que se aproximaba a las tres mil personas, pudo decolar y efectuar dos vueltas a la pista, realizando con todo éxito hacia las 18:45 su segundo vuelo del día.

Fueron las de estos dos destacados pilotos las primeras demostraciones de vuelo mecánico realizadas en nuestro país y en Sudamérica.

En 1910, la Comisión de Festejos del Centenario solicitó al Aero Club Argentino la organización de un festival de aviación. Ya se había comprendido la necesidad de contar con un aeródromo. Puestos a la búsqueda del terreno que reuniera mínimamente las condiciones que se requerían en esos tiempos, la elección recae sobre una propiedad de la firma Fiorito Hermanos, en el bajo Lugano, sobre el llamado Valle del Riachuelo.

Por cierto, como hemos visto antes, en ese lugar apenas había calles recién trazadas en las cercanías de la actual Villa... o en los planos, mientras que en la realidad cotidiana Larrazábal era sólo una huella, Tellier (hoy Lisandro de la Torre) era la división entre dos quintas, y paralelo al Riachuelo existía un camino de tierra que unía Puente Alsina con Puente de la Noria, esa avenida que hoy conocemos como Intendente Francisco Rabanal – en recuerdo de quien ocupara ese cargo en los años de la presidencia del Dr. Arturo Illia - y que hasta hace un tiempo era la Avenida Coronel Roca.

Desde 1901 existía una línea de tranvías a vapor que circulaba entre Rivadavia y Lacarra y los Nuevos Mataderos, que pasaba también por Lugano. En 1903 Ricardo Seeber instala otra, que unía esas instalaciones recién trasladadas del actual Parque de los Patricios hasta el Riachuelo. Ambas se fusionaron en 1906. Los límites del campo de aviación, sobre la base de una aerofotografía tomada en diciembre de 1936, se pueden fijar entre las calles Chilavert, Murguiondo, Madariaga y Lisandro de la Torre. Actualmente, en este lugar se alzan los edificios del Barrio General Savio(Lugano I y II).

El campo tenía un perímetro aproximado de 2 000 metros y contaba con ocho galpones de madera y chapas que servían de hangares, alojamiento de personal y taller, tribunas de dos cuadras de largo para los espectadores, provisión de agua por medio de un molino y una bomba, señalización reglamentaria y perfecta nivelación del terreno.

El aeródromo fue inaugurado oficialmente el 23 de marzo de 1910 con un vuelo de Emilio Eugenio Aubrun, que da comienzo a la llamada "Quincena de la Aviación". El público se mostró entusiasmado con aquellos vuelos y deslumbrado ante los Voisin, Farman y Bleriots, aviones que alcanzaban la fantástica velocidad de 60 kilómetros por hora. Pero antes de su inauguración, el 5 de marzo de 1910, Aubrun efectúa con un Bleriot X, el primer despegue en dicho aeródromo. Posteriormente, el 11 de marzo, lo hace Henry Piquet (el primero que transportó correo por avión en el mundo) al mando de un Voisin.

Teniendo en cuenta que llegar al Campo de Aviación era toda una odisea y para evitar inútiles traslados, se estableció un sistema de banderas que se colocaban en Plaza Once y Plaza Flores: las de color rojo significaban "hay vuelos en Lugano", las de color blanco "tal vez" y las de color azul "no hay vuelos".

Emilio Aubrún instruye a Jorge Newbery y a Carlos Goffre, Henry Breguí a Juan Carlos Roth y a Florencio Parravicini, el destacado comediante argentino de las primeras décadas del siglo XX. Por su parte, Alfred Valletón instruyó a su compatriota Francisco Herman Hentsch.

Los primeros alumnos recibieron sus brevets en junio de ese año. Aprendieron a volar allí también Teodoro Fels, Eusebione y Amalia Figueredo.

Fue Aubrún también quien efectuó el primer vuelo nocturno del país: decoló con su máquina desde el aeródromo de Lugano a las 21 horas del 13 de marzo de 1910, y aterrizó a dos kilómetros de la estación Tapiales. Permaneció en ese lugar hasta las 23 horas, regresando luego a Lugano sin novedad. Para reconocer la pista se colocaron recipientes con querosén, dos en la cabecera y uno al final de la misma.

Además es de hacer notar que en los talleres existentes en el aeródromo, el constructor francés Paul Castaibert fabricó los primeros aviones con materiales nacionales, que también fueron vendidos a otros países.

La industria luganense trascendió las fronteras de la Argentina. Tanto es así, que la Escuela de Aviación de la República Oriental del Uruguay contó con estas aeronaves en el momento de su fundación. El aeródromo "Lugano" permaneció activo hasta 1934, el periodista Juan José De Soiza Reilly, en un artículo publicado en la revista “Caras y Caretas” del 10 de enero de 1931, lo bautizó "Nido de Cóndores" en las Pampas Porteñas.

Hoy se recuerda y homenajea al primer aeródromo del país con la plazoleta ubicada en la intersección de la avenida Francisco Fernández de la Cruz y Larrazábal, cuyo nombre es "Aeronáutica Argentina". Hasta hace poco sólo se encontraba allí un pequeño monolito, en muy mal estado de conservación, con una placa recordatoria. Pero durante los meses de octubre y noviembre del 2001 la plazoleta fue remodelada y cercada con rejas. El 30 de noviembre fue emplazado allí el Mirage III C, matrícula 706, cedido por la Fuerza Aérea Argentina a la Asociación Civil "República de Lugano" y por ésta a la Ciudad de Buenos Aires.

Y de esta manera cerramos estos breves recuerdos sobre este sector de nuestra ciudad de Buenos Aires.

El autor agradece la colaboración del Lic. Arnaldo Cuniett-Ferrando y el Sr. Ángel O. Prignano, dada a través de algunas de las informaciones que reproducimos en este texto.